Las limousinas de Cofiño

Abril 2020

La familia Cofiño tiene un maravilloso restaurante y también tienen vacas. Vacas que pastan en los diferentes prados del municipio de Valdáliga. Los Cofiño se hacen querer, y sus vacas también. Fueron mis compañeras de confinamiento. Cuando las observas acabas viendo en ellas algo de humano, como en la foto de las cuatro, en la que ya no sabes si son vacas o la pandilla adolescente del pueblo. En un momento pasas de sentirte el anfitrión dominante al intruso extraño. Es un mundo de vacas y tú eres el animal. Tú las miras y ellas te miran muy fijamente, con atención y curiosidad, y estudian tus movimientos, y tú los suyos.

Luego vuelves a casa y recuperas tu condición y ellas la suya. Todo vuelve a su dimensión. Está de nuevo en tu zona de confort. Siempre te quedará el eco de los cencerros en el valle. Cierras los ojos y vuelves a ser el animal distinto en un mundo de vacas, con sus movimientos pausados, su pelo al sol, el ruido de la rumia y sus miradas penetrantes.